La energía mortal
El asesinato del ingeniero Ángel Pascual Múgica que sucedió a José María Ryan era uno de los últimos acontecimientos que condujeron a abandono del proyecto de una planta nuclear en el pueblo vizcaino de Lemoiz (Lemóniz). El 5 de mayo de 1982, ETA mató al ingeniero-director Ángel Pascual Múgica. Había sucedido a José María Ryan, secuestrado y asesinado por ETA quince meses antes. Tanto los atentados como el fuerte movimiento popular contra la energía nuclear llevaron a la suspensión del proyecto.
Lemoiz formaba parte de la nuclearización del Estado planificada por el régimen franquista, centrada en el País Vasco, donde se iban a construir un total de 10 reactores en 3 emplazamientos. La planificación comenzó a principios de los años 70 y la construcción en Lemoiz se inició en 1972.
La central nuclear de Lemoiz fue una proyecto nuclear que no llegó a ponerse en marcha. Se construyó en la localidad vizcaína de Lemoiz (castellano: Lemóniz) en la costa norte del País Vasco. La central fue iniciada en 1972, en la última etapa de la dictadura franquista. Fue construida por la empresa eléctrica Iberduero S.A. (posteriormente Iberdrola, tras la fusión en 1992 con la empresa Hidroeléctrica Española) dentro de un plan de construcción de varias centrales nucleares en la costa vasca con otras centrales en Ispaster y en Deba. Todo el plan de nuclearización de la costa vasca contó con la oposición de una amplia parte de la ciudadanía vasca, con grupos ecologistas y anti-nucleares como el Comité Antinuclear del País Vasco que popularizó el lema “Nuklearrik ez, eskerrik asko” (Nucleares no, gracias). Este movimiento ciudadano creado contra los centrales marcó una parte importante de la historia del País Vasco. (*)
La central fue construida sobre la cala de Basordas que fue cerrada mediante un dique y drenada. Está situada a 30 kilómetros por carretera de Bilbao y 15 en línea recta. Comenzó a construirse en 1972 como parte de un proyecto eléctrico nacional llevado a cabo por la dictadura de Francisco Franco. El proyecto nuclear de Lemoiz constaría de dos unidades de 1.000 megavatios cada una, al igual que las otras dos centrales proyectadas en la costa norte española y en Navarra: Deba y Tudela (Navarra), mientras que la cuarta central proyectada, la de Ispaster, contaría con seis grupos de 1.000 MW cada uno. Para la construcción de este monumento energético se emplearon 1.000 toneladas de hierro y 200.000 m³ de hormigón armado.
El ambicioso proyecto de nuclearización del País Vasco pretendía independizar el consumo energético de la región, muy deficitaria en energía a causa de la fuerte industrialización. Cuando las obras finalizaron y se disponía a su puesta en funcionamiento (tan solo faltaba la introducción del combustible nuclear), fue paralizada y posteriormente desmantelada, costando ese proceso un total de 6.000 millones de euros (998.316 millones de pesetas).
Un asesinato en 1982
El 5 de mayo de 1982 Pascual Múgica salió conduciendo su propio vehículo para dirigirse a las oficinas centrales de Iberduero en Bilbao, en companía de su hijo de dieciocho años, al que llevaba a la parada del autobús escolar. Detrás del coche del ingeniero iban dos vehículos con dos escoltas cada uno. La densidad del tráfico hizo que Ángel circulase muy despacio. De repente, dos activistas de ETA se situaron en el lateral del coche, por el lado del conductor, y abrieron fuego. Los escoltas, pertenecientes a una empresa privada contratada por Iberduero, repelieron la agresión disparando contra los activistas, pero éstos consiguieron huir en un automóvil que les esperaba. Pascual Múgica recibió varios disparos mortales, mientras su hijo sufrió heridas leves en una mano. El coche, con las ventanillas destrozadas, chocó contra una tapia. El vehículo utilizado para el atentado fue localizado poco después por la Policía. Había sido robado media hora antes, en torno a las 7:30 horas. Tanto en el coche usado como en la calle por la que iniciaron la huida, la Policía encontró restos de sangre, lo que significa que alguno de los activistas fue alcanzado por los disparos de los escoltas.
Pocos días antes se había acordado la creación del Ente Vasco de Energía, organismo del que iba a depender la central de Lemoiz, y el mismo día del asesinato de Pascual Múgica se constituía en Vitoria-Gasteiz la Sociedad de Gestión de la Central Nuclear de Lemoiz, Sociedad del Gas de Euskadi y Ente Vasco de Energía. El lehendakari Garaikoetxea manifestó que "el Gobierno vasco recogía el guante del desafío lanzado por ETA" y que "seguirían llevando a cabo los proyectos políticos y energéticos previstos".
Los responsables de la central de Lemoiz ordenaron la suspensión del trabajo nada más tener noticia del atentado, al igual que la dirección de las oficinas centrales de Iberduero en Bilbao, donde tenía su despacho Pascual Múgica. Se manifestaron por el centro de la ciudad a media mañana. Además, los técnicos se negaron a volver a sus puestos de trabajo mientras continuase esa situación de peligro. El 13 de mayo de 1982 la empresa rescindió los contratos de ejecución de obras, suministros y servicios con sus contratas en la central y sólo mantuvieron unos mínimos por seguridad y mantenimiento.
Pascual Múgica fue la quinta víctima mortal que provocó ETA por la central de Lemoiz. En marzo de 1978 había asesinado a dos obreros, Andrés Guerra Pereda y Alberto Negro Viguera, y uno más en junio de 1979, Ángel Baños Espada. En febrero de 1982, ETA secuestró y asesinó al ingeniero José María Ryan. La movilización popular que produjo este asesinato no sirvió para que ETA abandonase la causa.
Fin de la obras
El asesinato de Ángel Pascual tuvo como consecuencia que en septiembre el Gobierno central (en manos de la derecha española) asumiese la intervención de la central para la continuación y la realización de las obras por parte del Estado. Sin embargo, un mes más tarde el PSOE ganó las elecciones generales y no se reanudaron las obras, que fueron paralizadas definitivamente por el Ejecutivo de Felipe González. La moratoria nuclear decretada en 1984 paralizó no sólo las obras de Lemóniz I y Lemóniz II, sino también la de otras tres centrales nucleares que se estaban construyendo en España: Valdecaballeros I y II y Trillo I.
Lemoiz quedó convertida en una especie de fantasmagórico monumento funerario que sirve sólo de recuerdo. La última víctima de Lemoiz se produjo poco después del asesinato de Pascual Múgica. Fue el niño de 10 años Alberto Muñagorri, herido gravemente el 26 de junio de 1982 en Rentería al dar una patada a una bolsa-bomba supuestamente colocada por ETA en la puerta de un almacén de Iberduero, propietaria de la central. El chaval estuvo muchas semanas debatiéndose entre la vida y la muerte, perdió el pie izquierdo y quedó ciego de un ojo. Además del desastre económico y de las víctimas que provocó la construcción de la central, para la derecha española Lemoiz ha quedado también como un monumento que recuerda “la claudicación de un Estado ante ETA, una cesión vergonzosa ante una banda asesina que había fagocitado la causa antinuclear de aquellos que se paseaban por el País Vasco“ con los carteles de "ETA, mátalos".
En opinión de los defensores de la nefasta político nuclear, “la banda terrorista, alentada por esta victoria a base de asesinatos, utilizó su falsa sensibilidad ecologista para oponerse, también violentamente, a la autovía de Leizarán, entre Pamplona y San Sebastián, consiguiendo con complicidades nacionalistas que se variase su trazado“. En este caso, “los terroristas unieron a la causa ecologista un argumento delirante: la autopista tenía fines bélicos, es decir, servía para que los tanques españoles llegaran antes al País Vasco en caso de un hipotético golpe de Estado“. La última intervención en luchas ecológicas ha sido su oposición a la construcción del Tren de Alta Velocidad, la llamada Y Vasca que cruza Euskadi y Nafarroa sin dar servicio al transporte regional y solucionar problemas de trafico.
Pascual Múgica tenía 45 años. Había nacido en la localidad francesa de Mecon. El ingeniero de Iberduero había entrado a trabajar en la empresa como delineante, veinticinco años antes. Era jefe del proyecto de Lemoiz y uno de los más firmes candidatos del Gobierno vasco para dirigir la central de Lemoiz. Anteriormente había sido jefe de mantenimiento en la estación eléctrica de Larraskitxu, próxima a Bilbao. Había recibido amenazas por escrito, algunas de las cuales llegaron a su domicilio acompañadas por una fotografía del ingeniero Ryan muerto.
El movimiento anti-nuclear
Desde el surgimiento de los proyectos nucleares se formaron grupos ecologistas y antinucleares que lucharon por su paralización, que si bien no tuvieron éxito en sus demandas consiguieron en cambio un enorme apoyo social, logrando que una importante parte de la sociedad vasca se mostrara en contra de la energía nuclear. Pero el apoyo rotundo al proyecto por parte de los principales partidos políticos impidió que se tuvieran en cuenta las protestas ciudadanas que exigían un referéndum para decidir sobre el futuro de la energía atómica en el País Vasco. El 14 de julio de 1977 se produjo en Bilbao una masiva manifestación contra la central de Lemóniz, que reunió cerca de 200.000 personas. En agosto de 1977, la Diputación de Bizkaia falló en favor de la empresa eléctrica, rechazando las alegaciones que los ayuntamientos y vecinos de la zona habían presentado.
Ante esta situación, la organización armada Euskadi Ta Askatasuna (ETA) decidió involucrarse y durante los años 70 y 80 realizó una serie de atentados contra las diversas instalaciones de Iberduero, contra la central nuclear de Lemoiz y contra el gobierno del Estado. Igualmente exigió la demolición de la central a cambio de no ejecutar al ingeniero del proyecto nuclear de Lemoiz, José María Ryan Estrada, que fue secuestrado y posteriormente asesinado en 1981. Según algunas versiones la paralización definitiva de la central de Lemoiz fue causada por los atentados de ETA, sin embargo agrupaciones ecologistas como Ekologistak Martxan aseguran que fue debida a la presión social y a los actos convocados por las organizaciones antinucleares. Oficialmente la central dejó de construirse por la moratoria nuclear establecida en toda España desde el año 1984 bajo el gobierno socialdemócrata. Hoy en día, gran parte de las instalaciones de Lemoiz ha sido desmantelada, quedando sólo los cascos de los dos reactores abandonados y el alambre de espino que los rodea, que puede verse desde una colina vecina. Actualmente se estudia la posible reconversión de la planta a una piscifactoría.
NOTAS:
(*) Historia de la planta nuclear de Lemoiz-Lemóniz. Información de Wikipedia y otros medios.
IMAGENES:
(1) Lemoiz nuclear (wikipedia)
(2) Lemoiz nuclear (flickr)
(3) Plan nuclear (wikipedia)
(4) Lemoiz nuclear (wikipedia)
PUBLICACIÓN BASKULTUR.INFO 2025-05-06)
