No hay tregua

Los rehenes israelíes están libres, la guerra entre Hamás e Israel ha terminado con un acuerdo, pero el genocidio contra la población palestina en Gaza y Cisjordania continúa. La guerra contra Irán iniciada por EEUU e Israel ha terminado con un acuerdo de alto el fuego, pero los imperialistas siguen bombardeando objetivos civiles. En Cuba aumenta la mortalidad infantil porque el suministro energético se ha colapsado a causa del bloqueo, fruto de una guerra no declarada contra la isla socialista.

El Orden Mundial se refiere a la estructura de poder, las ideologías dominantes y las instituciones que rigen las relaciones internacionales, estableciendo un (des)equilibrio global, aunque no es permanente.

(2026-07-28)

NUEVA ESCALADA EN ORIENTE MEDIO

Irán promete responder al ataque ucraniano en el Caspio. Oriente Próximo vive una nueva escalada marcada por la acusación de Irán a Ucrania por un ataque contra un buque en el Caspio, los incendios de mezquitas en Cisjordania atribuidos a colonos israelíes, la ofensiva de EEUU contra la CPI y la frágil pausa en las hostilidades entre Washington y Teherán. La tensión regional se agravó ayer en varios frentes a la vez. A la violencia en Cisjordania ocupada, las denuncias de la Organización de Naciones Unidas por las acciones israelíes en Siria, la campaña para debilitar la Corte Penal Internacional (CPI) y la frágil pausa en los ataques mutuos entre EEUU e Irán, se suma ahora la acusación iraní a Ucrania por un ataque contra un buque comercial en el mar Caspio que, según Teherán, causó la muerte de un marinero. (El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araqchi, en Bagadad durante el mes de junio. / Ahmad AL-RUBAYE / AFP | AFP)

Irán elevó este domingo el tono contra Kiev al denunciar que un ataque ucraniano contra una nave mercante iraní «no puede quedar sin respuesta». El ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, afirmó en X que Volodímir Zelenski había atacado un barco comercial iraní y lo vinculó a una estrategia «a instancias de Israel» para arrastrar a Europa al conflicto. Araghchi dijo haber trasladado la posición iraní en llamadas separadas con la responsable de la diplomacia de la UE, Kaja Kallas, y con el ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov. Teherán citó el sábado al encargado de negocios de Ucrania en la capital iraní tras ese episodio, que, según la versión iraní, dejó un muerto y un herido en el mar Caspio. Zelenski, por su parte, aseguró en X que Ucrania había logrado «resultados muy fuertes» con ataques de largo alcance en esa zona, incluidos objetivos vinculados a cargamentos militares iraníes y un buque de guerra.

En Cisjordania, autoridades palestinas denunciaron que colonos israelíes incendiaron dos mezquitas en ataques separados este domingo. Uno de los asaltos tuvo como objetivo una mezquita en la localidad de Kur, al sur de Tulkarem, donde los atacantes prendieron fuego al edificio y pintaron mensajes racistas en sus paredes antes de huir. Vecinos de la zona lograron sofocar las llamas y evitar que el incendio se extendiera por completo. Horas antes, otro grupo había prendido fuego a la mezquita Al Rahma, causando daños en materiales de madera y en parte del equipamiento de obra. El Ministerio palestino de Asuntos Religiosos calificó el ataque contra Kur como un «crimen atroz» y aseguró que solo en 2025 se han registrado 45 ataques contra mezquitas en la Cisjordania ocupada, según su recuento, bajo la protección del Ejército israelí. Los hechos se producen en un contexto de mayor presión militar sobre el territorio palestino, donde la violencia se ha intensificado durante los últimos días y ha dejado nuevas víctimas mortales, razzias y detenciones masivas, y un aumento de las operaciones de castigo colectivo.

En paralelo, la ofensiva diplomática de EEUU contra la CPI añade otra capa de tensión institucional. Washington ha lanzado una campaña para «desmantelar» la Corte, a la que acusa de amenazar su soberanía, mediante sanciones, vetos de viaje y presión sobre aliados para que se alejen del tribunal. El movimiento, respaldado por el entorno de Donald Trump y apoyado por Israel, busca debilitar un organismo que investiga presuntos crímenes de guerra y ha emitido órdenes de arresto contra dirigentes israelíes. Ese pulso coincide con la crisis interna que atraviesa la CPI tras la destitución de su fiscal jefe, Karim Khan, en medio de acusaciones de conducta sexual indebida. Sus defensores temen que el proceso deje al tribunal más expuesto y con menor capacidad para sostener sus investigaciones más delicadas. Mientras tanto, la tensión entre Washington y Teherán atraviesa un momento de contención precaria. Medios y fuentes diplomáticas señalan que ambos países llevan dos días sin ataques mutuos, en un paréntesis que mediadores como Pakistán y Qatar tratan de convertir en una pausa duradera. Los esfuerzos incluyen fórmulas de desescalada, reapertura de canales de negociación y un posible cese temporal de hostilidades para reencauzar el diálogo. Una vez más, será le gestión de Ormuz la que determine la viabilidad de las negociaciones. (naiz-baskultur)

(2026-07-25)

UN PROGRAMA NUCLEAR SAUDÍ

EEUU y Arabia Saudí han firmado un acuerdo que permitirá al país árabe desarrollar un programa nuclear «civil» y que, según algunos medios, le abriría la puerta al enriquecimiento de uranio. Las empresas estadounidenses tendrán acceso preferente a la energía nuclear producida en ese país. Estados Unidos ha anunciado que ha alcanzado un «importante» acuerdo de «cooperación nuclear pacífica» con Arabia Saudí que podría allanar el camino para que Riad pueda enriquecer uranio para su programa nuclear. (Donald Trump con el príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salman, en un encuentro en noviembre pasado. / Nathan Howard | europa press)

El acuerdo, firmado entre el secretario de Energía estadounidense, Chris Wright y el ministro de Energía saudí, Abdulaziz bin Salmán, se produce en un contexto de tensión con Irán, rival de Arabia Saudí en Oriente Medio, y en medio de los esfuerzos de Washington por limitar las capacidades nucleares de Teherán, que niega buscar desarrollar armas nucleares. El documento, conocido como ‘Acuerdo 123’, facilitará el acceso de las empresas estadounidenses al programa de energía nuclear de Arabia Saudí, lo que «beneficiará a la industria, a los trabajadores y a las cadenas de suministro de Estados Unidos, al tiempo que ayudará a satisfacer las necesidades energéticas saudíes», según ha precisado el Gobierno de Washington en un comunicado, que no incluye el texto íntegro del acuerdo pero asegura que el programa tiene «fines pacíficos» y que está comprometido con la «no proliferación nuclear».

Según detalla el Departamento de Energía estadounidense, el acuerdo –que tendrá ahora que ser revisado por el Congreso– «sienta las bases legales para una asociación multimillonaria que durará décadas y que promoverá varios objetivos económicos y estratégicos prioritarios, incluida la no proliferación nuclear». En concreto, permitirá ampliar las exportaciones de tecnología nuclear estadounidense; crear empleos «bien remunerados» en Estados Unidos y un crecimiento económico a largo plazo; fortalecer la postura de Washington en materia de energía y seguridad nacional, así como «reforzar las normas mundiales de no proliferación» y profundizar la asociación estratégica entre ambos países.

ENRIQUECER URANIO

Medios como ‘The New York Times’ adelantaron el acuerdo que, según esas informaciones, permitiría a Riad el enriquecimiento de uranio, yendo más allá de los pactos nucleares convencionales que Washington ha suscrito con otros aliados, como Emiratos Árabes Unidos. Desde que se filtraron los detalles el martes por la noche, algunos legisladores demócratas criticaron el acuerdo y pidieron que el Congreso lo rechace, aunque los republicanos tienen mayoría en ambas cámaras. Desde que regresó al poder en 2025, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, impulsó un acercamiento con la satrapía saudí y con el príncipe heredero, Mohamed bin Salman, pese a que este fue acusado por la inteligencia estadounidense de estar detrás del secuestro y ejecución en 2018 del periodista de ‘The Washington Post’ Jamal Khashoggi. El reino suní es uno de los principales aliados de Washington en Oriente Medio y ha sido alcanzado por ataques iraníes en respuesta a la ofensiva estadounidense contra Irán. Además, los rebeldes hutíes de Yemen han anunciado un bloqueo marítimo en el mar Rojo contra buques saudíes. (naiz-baskultur)

(2026-07-24)

CON MORDAZA CONTRA LA SOLIDARIDAD

Solidarios con Palestina denuncian una «continua represión» bajo el amparo de la Ley Mordaza. Colectivos de solidaridad con Palestina han lamentado «la constante represión» y «las diversas sanciones» que vienen sufriendo en los últimos años por denunciar el genocidio en Palestina y señalar a sus responsables. También han reclamado la derogación de la Ley Mordaza. Al igual que prosigue la violencia por parte del Ejército israelí en Gaza, la «constante represión» contra quienes denuncian el genocidio en Palestina también continúa, según han denunciado este jueves varios colectivos. (Diversos colectivos han denunciado la criminalización contra los solidarios con Palestina ante la sede del Gobierno de Lakua en Bilbo. / Marisol RAMIREZ | FOKU)

Plataformas en solidaridad con Palestina como Palestinarekin Elkartasuna, BDZ Euskal Herria, Ongi Etorri Errefuxiatuak, Bilbo Palestina Herri Ekimena y Global Sumud Euskal Herria se han concentrado ante la sede del Gobierno de Lakua en Bilbo para rechazar «la criminalización» de la que han sido objeto durante los últimos dos años y reclamar que «la solidaridad con el pueblo palestino no es delito». Tal y como han lamentado, cada vez son más las personas que están recibiendo multas y sanciones por participar en acciones destinadas a denunciar el apoyo y la complicidad de empresas vascas con el genocidio que sufre el pueblo palestino.

ONCE AÑOS DE LA LEY MORDAZA

Según han detallado, en septiembre de 2025 con la llegada de la Vuelta a Euskal Herria, once personas fueron multadas, en la huelga a favor de Palestina otro activista fue multado, uno más en la interceptación de la primera Flotilla, otro más en una protesta en el metro de Plentzia, otras cinco personas en una acción contra la empresa CAF en la Gran Vía de Bilbo y otras cinco en una protesta contra la participación de Israel en actos culturales, entre otras. «Con estas medidas se pretende amedrentar y silenciar a quienes no permanecen impasibles ante la barbarie. Pero denunciar los crímenes, señalar a sus responsables y exigir el fin de la impunidad no es ningún delito. La represión no hará desaparecer la solidaridad ni frenará el compromiso de miles de personas», han destacado estos colectivos, que afirman que seguirán movilizándose.

El 1 de julio de 2015 entró en vigor en el Estado español la conocida como Ley Mordaza. En ese sentido, los colectivos han subrayado que «lejos de garantizar derechos y libertades», esa ley se ha convertido «en una herramienta para sancionar la protesta social y limitar la libertad de expresión y de movilización». Asimismo, lamentan que a pesar de que los partidos que hoy gobiernan prometieron su derogación, once años después sigue vigente. Por lo tanto, denuncian que muchas de las multas impuestas en las acciones de solidaridad con Palestina se amparan en esta legislación.

«MUCHAS DE LAS MULTAS IMPUESTAS EN LAS ACCIONES DE SOLIDARIDAD CON PALESTINA SE AMPARAN EN ESTA LEGISLACIÓN»

Debido a ello, en muchas ocasiones, a pesar de que sean acciones pacíficas, se ven «obligados a ocultar el rostro y la identidad», tal y como han comparecido en la concentración de este jueves, con kufiyas palestinas. Las organizaciones convocantes han insistido en que seguirán movilizándose «contra la barbarie sionista y los crímenes de Israel, así como los asesinatos, la ocupación, el robo de tierras, la destrucción de viviendas, hospitales, escuelas y el encarcelamiento de miles de palestinos y palestinas en condiciones inhumanas». «Israel continúa incumpliendo los acuerdos de alto el fuego, mientras el proyecto sionista de ocupación, expulsión y control total del territorio sigue avanzando y es defendido abiertamente por sus dirigentes. La utilización del hambre como arma de guerra, el bloqueo que impide la entrada de ayuda humanitaria suficiente y la prohibición del acceso a periodistas independientes forman parte de una estrategia de castigo colectivo y de ocultación de la realidad que vive el pueblo palestino», han recordado. (naiz-baskultur)

(2026-07-22)

CRUZADA DE TRUMP EN IRÁN

Sin «casus belli», pero con la «bendición de Dios». En una guerra sin narrativa coherente que la justifique ni objetivo claro ni apoyo público real, la reticencia a gastar vidas y recursos puede contrarrestarse. Cuando un conflicto se presenta como destino religioso, las leyes de la guerra desaparecen. La diplomacia es pecado y la muerte, martirio. La guerra contra Irán para el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, es una «lucha necesaria entre el bien y el mal»; y para Donald Trump, su ilegalidad es irrelevante. Sin embargo, se libra con el espíritu y la crueldad de las cruzadas, alimentada por el fervor religioso y animada por una capacidad de infligir destrucción que se celebra. Lo que este enfoque religioso oculta es la realidad de que esta es, en gran medida, la guerra de Netanyahu, que ha preparado durante mucho tiempo al presentar a Irán en términos apocalípticos. Pero hay algo aún más inquietante en juego: en manos de Trump, la guerra se desvincula de toda lógica política o moral coherente. La fusión de violencia desatada, espectáculo y fanatismo religioso no es solo floritura retórica. Señala una transformación más profunda. (Andrew HARNIK | GETTY IMAGES)

Esta retórica no invoca la justicia o la defensa, abraza la venganza. Con el enemigo no se negocia, no se le contiene, se le aniquila. La guerra se convierte así en un espectáculo de furia justiciera, un teatro en el que la violencia se santifica, y el sufrimiento y la muerte se abrazan como prueba de fuerza. Es una forma de poder organizada en torno a la capacidad de decidir quién puede vivir y quién debe morir. Lo alarmante es que la guerra se enmarca cada vez más en el marco del sionismo cristiano: las imágenes y la retórica de las cruzadas han resurgido públicamente, acompañadas por la afirmación de que Trump ha sido elegido por Dios para dirigirla. Esta guerra se presenta como una prueba de fuerza, los iraníes son despojados de su humanidad y la destrucción de poblaciones enteras es el precio necesario para restaurar la grandeza. En este orden necropolítico, la legitimidad no se obtiene de la protección de la vida, sino demostrando la capacidad para destruirla.

GUERRA COMO PROFECÍA BÍBLICA

Pocas figuras ilustran esta visión con tanta crudeza como Pete Hegseth, el autoproclamado secretario estadounidense de Guerra. Sus discursos en el Pentágono exaltan la violencia desenfrenada e ignoran los límites que antes regían los conflictos militares modernos. Ya no se considera la guerra como una trágica necesidad, sino como una forma de purificación, un escenario donde convergen la brutalidad imperial y el destino religioso. El cada vez más poderoso sionismo cristiano habla de la guerra en términos bíblicos, relacionándola con profecías del fin de los tiempos. En un sermón del 1 de marzo, por ejemplo, John Hagee, fundador de Cristianos Unidos por Israel, la describió como parte de un plan divino. «Proféticamente, estamos en el momento justo», afirmó. Y rezó para que «Dios Todopoderoso intervenga en el campo de batalla y los enemigos de Sión y los enemigos de EEUU sean destruidos ante nuestros ojos».

Este tipo de pensamiento apocalíptico hunde sus raíces en el siglo XIX, cuando muchos predicadores se inclinaron por una interpretación más literal de la Biblia que enfatizaba el relato de Dios prometiendo la Tierra Santa a Abraham y sus descendientes. Hoy esta mentalidad ha calado en las altas esferas del Gobierno y las fuerzas armadas. El dispensacionalismo (sistema de teología que reconoce periodos establecidos por Dios para poner en orden los asuntos del mundo) es una idea protestante que divide la historia humana en diferentes eras, en las que se desarrolla el plan divino para el mundo. Las iglesias que lo adoptan, generalmente evangélicas, creen que la dispensación actual está llegando a su fin. Sin embargo, consideran que este tiempo solo puede comenzar con un gran sufrimiento, un período conocido como las tribulaciones de Jacob. Creen que estas tribulaciones comenzarán en Israel y culminarán con la segunda venida de Jesús.

En EEUU, la manifestación más poderosa del pensamiento dispensacionalista y apocalíptico es el sionismo cristiano que deposita su esperanza en el cumplimiento de un escenario muy específico: que el Gobierno de Israel reconstruya el antiguo Templo de Jerusalén (donde actualmente se encuentran la Mezquita de Al-Aqsa y la Cúpula de la Roca), preparando así el terreno para el fin de los tiempos. Con el regreso de Jesús se cumpliría la misión histórica del pueblo judío. Y esto cambia el mapa mítico, y en una parte del mundo donde los mitos siempre han distorsionado la realidad. Otra señal de la gran influencia del sionismo cristiano fue el nombramiento en 2025 del exgobernador de Arkansas Mike Huckabee como embajador en Israel. Huckabee, pastor bautista y uno de los sionistas cristianos más relevantes le dijo al activista cristiano Charlie Kirk, muerto a tiros en septiembre de 2025, que «creo en la Escritura, Génesis 12: Los que bendigan a Israel serán bendecidos y los que maldigan a Israel serán malditos».

Esta retórica también se escucha en los mensajes militares oficiales. En una sesión informativa del Pentágono, Hegseth concluyó su intervención citando las Sagradas Escrituras. Y cuando se recurre a ellas y los líderes enmarcan un conflicto geopolítico en términos bíblicos, la línea entre estrategia y misión religiosa se desdibuja. La guerra ya no es una cuestión de seguridad nacional, sino parte de una lucha teológica más amplia. Y se santifica. Y el Estado comienza a adoptar la postura moral de una cruzada.

CELEBRAR LA CARNICERÍA

Hegseth, un expresentador de Fox News que habla con un tono arrogante y belicoso, no parece un estadista serio, ni pretende serlo. Alardea en el Pentágono de una «muerte y destrucción que cae desde el cielo». Y en tono grandilocuente dice sobre los líderes iraníes: «Están acabados y lo saben. O al menos pronto lo sabrán. EEUU está ganando, de forma decisiva, devastadora y sin piedad», mientras en redes sociales intercala fragmentos de éxitos de taquilla de Hollywood como “Braveheart”, “Gladiator” y “Top Gun” con sus imágenes y con grabaciones reales de los ataques en Irán.

Este sionista cristiano tiene a su disposición el arsenal del Gobierno de EEUU y la autorización del presidente para sembrar el caos donde quiera y contra quien quiera. Durante años cultivó una estética hipermasculina de «tipo duro y hombre musculoso» diseñada para complacer a Trump y al ecosistema mediático de ultraderecha. Pero ahora, ante una crisis geopolítica que exige sutileza y visión estratégica, suena como un matón. Para él, la moderación es debilidad y el derecho, una molestia burocrática. La justicia debe ceder ante el poder bruto y la única medida de éxito es la victoria. La guerra no es el último recurso trágico, sino la prueba de vitalidad del país. Es la medida del patriotismo, una fuerza purificadora que restaura la grandeza. Y esta glorificación se manifiesta de forma más evidente en el lenguaje religioso. En ese sentido, Irán no solo es un adversario geopolítico, sino un enemigo espiritual dentro de una lucha más amplia entre el bien y el mal.

La guerra con Irán certifica las narrativas bíblicas sobre el Armagedón y el regreso de Cristo. Pero cuando el militarismo se fusiona con la religión apocalíptica, poca broma. La historia ofrece advertencias aleccionadoras sobre adónde pueden conducir estas derivas. El peligro reside precisamente en esas señales de alerta. Cuando los líderes se burlan del derecho internacional, celebran la violencia sin ley y santifican la guerra mediante el lenguaje del destino religioso, normalizan una cultura en la que la brutalidad se vuelve común y la crueldad se presenta como virtud. En esas condiciones, el lenguaje del fascismo se afianza, despoja a los principios éticos de su significado y transforma la verdad y el noble concepto de humanidad compartida en una burla despectiva. (naiz-baskultur)

IMAGENES:

(*) prensa del día

(PUBLICACIÓN BASKULTUR.INFO 2026-04-09)

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