La columna contra el Mundial
Machismo, violencia en las gradas, lloriqueos en el campo, millones de dólares entre bastidores, gentrificación, beneficios multimillonarios… En realidad, ya son razones suficientes para odiar el deporte más popular del mundo. A esto se suman Trump, la supremacía, el sexismo, el racismo, el ICE y el belicismo en el planeta. Y una federación mundial que ofrece una plataforma a los genocidas y reparte generosamente premios de la paz. Muchas razones para el boicot, del que la mayoría se echa atrás.